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El artículo original apareció en
la revista astrológica americana “The Mountain Astrologer”(Dic/Ene
2002), cuya edición todavía está disponible
en su página web: www.mountainastrologer.com
Parte 1,
Parte 2, Parte 3, Parte
4
Nick
Campion: Desde la segunda guerra mundial,
nuestra entera experiencia astrológica de Plutón, estuvo
coloreada por el largo sextil con Neptuno; hace unos años, Neptuno
y Plutón entraron en Acuario y Sagitario respectivamente. En ese
momento, en la conferencia AA en 1997, tu señalabas que Plutón
en Sagitario también coincidía con el comienzo del Renacimiento
a mitad del siglo XVIII y en Relaciones, tu hablas de cómo cada
comienzo de una nueva era presenta sus héroes. Mencionas a Goethe,
Swedenborg y otros, como a los héroes que produjo ese período.[8]
¿Tienes alguna idea sobre cuáles pueden ser los héroes
actuales de esta era o cómo podrían ser?
Liz Greene:
¿Quizá como Buffy, el Vampiro
Asesino?
Nick
Campion: Sí.
Liz Greene:
¿Crees que es una broma?
Nick
Campion: No, has puesto el dedo en la llaga;
la fascinación por la oscuridad y los misterios en la televisión,
desde Buffy a Expedientes X y todas sus secuelas.
Liz Greene:
Hay mucha sabiduría en Buffy. El
reino Plutoniano retratado en la serie es principalmente demoníaco,
lo cual es una perspectiva muy estrecha. Sin embargo, la forma en que el
reino Plutoniano se entreteje con la vida ordinaria, hace que el programa
sea muy original. Es una de las formas de intentar trabajar con esta clase
de cosas. Hay una aceptación de que forman parte de la vida. Así que
tenemos la absurda yuxtaposición de vampiros irrumpiendo en los
gimnasios de una escuela secundaria americana, lo cual es precisamente,
lo que sucede con Plutón. No es algo “distinto” que
se debe desenterrar. Está por doquier. Como una vez lo hicieron
los cuentos de hadas, esta clase de programas sirve a algún propósito
psíquico. Por eso la gente los ve: Presentan patrones internos de
una forma digerible, interesante y divertida y uno no se da cuenta que
brindan soluciones al mismo tiempo que entretienen. Son un equivalente
moderno a los cuentos de hadas. Sin embargo, últimamente no he visto
muchos héroes modernos.
Nick
Campion: Es difícil, ¿no es
así?, porque vivimos en una época antihéroe.
Liz Greene:
Definitivamente. No creo que nuestros héroes
por el momento vayan a ser algo reconocible, no con Neptuno y Urano en
Acuario. No nos gustan los héroes, son políticamente incorrectos.
Tenemos que encontrarlos en películas, en novelas y en la televisión.
Nick
Campion: ¿Qué pasa con la generación “Yo” con
Plutón en Leo? ¿Hay algo que dice “Como yo también
puedo ser un héroe no voy a reconocer tu heroísmo?”
Liz Greene:
No, creo que son los que han creado series
como Expedientes X y Buffy. Todos ellos son gente con Plutón en
Leo. La forma de participación de la generación de Plutón
en Leo, en la supervivencia de la naturaleza, esa determinación
de que la vida continúe a pesar de todo, es confirmar el poder creativo
individual. Y siguen haciéndolo. Lo hacen de manera diferente a
la gente con Plutón en Virgo, en Libra o en Escorpio. Las distintas
generaciones, a medida que Plutón cambia de signo, describen o rotulan
la manera en que el instinto de supervivencia (esa parte individual de
la
crudeza de la naturaleza) se activa cuando la suerte está echada
y la personalidad individual ya no es relevante o queda avasallada. Entonces,
aparece Plutón.
Nick
Campion: ¿Tienes alguna idea de cómo
se está manifestando la generación Urano-Plutón?.
Son los que nacieron durante la era hippy y recuerdo la desilusión
en los setenta, cuando todo el mundo decía, “La era de los
hippies no llegó a nada”. Pero por supuesto, los hippies tuvieron
hijos.
Liz Greene:
Sí.
Nick
Campion: Y aquellos niños están
ahora en su cuarta década. Los Punks se están convirtiendo
en abuelos. Supongo que los identificamos como la “generación
de la informática”.
Liz Greene:
Están al final de su tercera década.
Todavía no han atravesado la oposición de Urano. Sí,
son la generación de la informática, pero creo que también
están muy relacionados con los grandes temas de los 60, intentar
volver a la naturaleza, los productos y los ciclos naturales y la armonía
con la Tierra. No eran tanto anti tecnología como anti industrialización
y este tema proviene realmente, del grupo Urano-Plutón. Toda la
conciencia que ahora se tiene acerca la alimentación y el movimiento
pro comida orgánica, proviene realmente de esta generación.
Esto es lo que están logrando en términos mundanos y todavía
no han terminado. Todavía ni siquiera ocupan posiciones de autoridad
que se espera ocupen al final de su cuarta década, principios de
la quinta, cuando la gente alcanza altos cargos en el gobierno. Aún,
tenemos que ver que más pueden hacer.
Nick
Campion: Y les siguen atrás los jóvenes
que ahora tienen veinte, que son los que nacieron con la conjunción
Saturno-Plutón en Libra, que imagino son los que protestan contra
el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial de Comercio.
Liz Greene:
Sí.
Nick
Campion: El ciclo Saturno-Plutón
está también relacionado con la independencia de la India
y de Israel en los 40. Dos antiguas culturas, los hindúes y los
judíos, lograron restaurar sus Estados. ¿Percibís
que los individuos con Saturno-Plutón transmiten una influencia
arcaica similar?
Liz Greene:
Creo que acarrean una larga historia o son
concientes de su largo pasado. La conciencia histórica no es un
ingrediente común en la visión del mundo de mucha gente.
Muchos se las arreglan muy bien sin ella. Saturno-Plutón realmente
parece reflejar una conciencia de esta historia mucho más larga
que se vuelve al pasado a través de ciclos, a través de las
muertes y renacimientos y metamorfosis. Parte de la gran fuerza potencial
que tiene, es un conocimiento instintivo de la relevancia de la historia
y del hecho de que cualquier cosa que se construya, históricamente,
un día morirá.
Nick
Campion: Esta idea, de que cualquier cosa
que construyas un día morirá, apunta al concepto de apogeo
y decadencia de las culturas, de acuerdo con las eras astrológicas.
En “Relaciones Humanas”, hablas de la Era de Acuario, como
Dios o los dioses, están ahora dentro nuestro y no ya en el exterior
y la ciencia es una manifestación acuariana.[9]
Creo que podríamos considerarte una humanista, porque ahora somos
el centro de todo. También, existe el concepto de la relatividad
cultural, implícita, quizá, en todo el pensamiento de la
Nueva Era, reivindicando que cada era tiene su versión de la verdad
y ninguna es superior a la otra.
Liz Greene:
No creo que las eras astrológicas
sean en este sentido más o menos reales que cualquier otra cosa.
Pero sí parecen existir momentos claves, en términos de cómo
los seres humanos definen el Bien Supremo o cualquier otra manera en que
se refieran a Dios y la forma en que expresan en acciones esas percepciones.
Por lo tanto, no creo que una edad sea mejor que otra, en el sentido de
estar más cerca de la verdad. En el mundo antiguo, los dioses eran
percibidos como seres que estaban "en otro lugar" e intervenían
en la vida humana. Ahora, nos esta costando mucho definir a los dioses
de esa manera. Esto quizá no implique, necesariamente, una mayor
conciencia de la verdad. Sólo es lo que ahora percibimos como real.
Fragmentamos y desintegramos la atribución de la divinidad en algo
que está “allí afuera” y a la que le rezamos.
Esta desintegración parece causar muchos problemas, ansiedad y la
sensación de amenaza y la respuesta es la constelación de
lo opuesto, el fundamentalismo rígido. Esta es la visión
de Prometeo, en la cual los seres humanos son el alfa y el omega, todo
se asienta en nosotros.
Preguntar si esto es verdad o no, es erróneo.
Es aquello con lo que vivimos y con lo que vamos a convivir por un
largo tiempo. Haremos un gran alboroto al respecto, porque provoca
una gran arrogancia. Con cada cambio en la percepción de la
divinidad, perdemos algo. Ganamos una nueva percepción y perdemos
algo precioso. Parece ser más una cuestión de si podemos
conservar lo que es de valor de la antigua percepción, mientras
que, al mismo tiempo, nos permitimos concebir una nueva, en lugar de
trazar una línea y decir “fuera lo viejo”. La Cristiandad
intentó expulsar cruelmente la visión pagana del mundo
y creo que pagó un precio terrible por la exclusión de
lo que la antigua visión tenía de valor. Ahora nosotros,
estamos en la misma posición.
Nick
Campion: Entonces, cuando tu escribes en
Astrology for Lovers(Astrología para Enamorados) que como individuos
siempre estamos transformándonos[10],
¿Crees que la sociedad humana esta también en constante proceso
de transformación? De todo lo que acabas de decir deduzco tu neutralidad
respecto de esa transformación y de aquello en lo que nos convertimos,
lo cual no es necesariamente mejor que lo que éramos antes.
Liz Greene:
Podría ser mejor, pero no creo que
haya ningún postulado que diga que definitivamente lo será.
De haberlo, quizá tenga más que ver con nuestro potencial
que con un grandioso designio de la evolución. Es un poco como la
vida humana. Para cuando alcanzamos una cierta edad, las experiencias han
empezado a volverse cíclicas y empiezas a reconocer ya que has estado
antes en ese lugar. Esto puede ser mejor en términos de sabiduría
o de ser más hábil para atravesar las situaciones o manejarlas
con más creatividad. También, puede volver a la gente más
amarga y destructiva, porque se alteran al darse cuenta de que ya vivió esa
situación antes. Creo que existe el potencial de una genuina evolución,
pero no creo que sea algo dado. Tampoco estoy convencida de que sea un
plan. Es algo que realmente podríamos hacer nosotros mismos si fuésemos
lo suficientemente inteligentes para manejarlo.
Nick
Campion: Me sorprendió tu ataque
a los gurúes de la Nueva Era en Neptuno.[11]
Precisamente lo encontré muy interesante, porque el mundo exterior
clasifica a todos los astrólogos como miembros de la Nueva Era y
por lo tanto, un tanto excéntrico que hubiera una astróloga
que realmente criticara los excesos de los gurúes.
Liz Greene:
Siempre me gustó la frase de John Cooper Powys: “El
diablo es cualquier dios que empieza a exigir obediencia”. Cualquier
autoridad puede convertirse en diablo, ya sea la “Espiritualidad
de la Nueva Era” bajo la forma de un gurú, o la religión
ortodoxa, en la persona del Papa, o la ciencia, en la forma de alto poder
académico o la política, cuando empezamos a dejar que otros
pongan en práctica la capacidad de discriminar por nosotros.
“
Verdad” es una palabra terrible, porque realmente depende del que
la pronuncia. Si relegamos la necesidad de luchar individualmente para
descubrir lo que entendemos es la verdad, nos comportamos como idiotas.
No ataqué realmente a los gurúes por el hecho de serlo. Uno
puede convertir a su médico en un gurú. También, se
puede convertir al gobierno en un gurú, que fue lo que hicieron
los rusos en la era Soviética y lo que mucha gente hace con el gobierno
inglés ahora. Se puede convertir cualquier cosa en un gurú,
si uno quiere ser un niño que necesita un padre que tenga todas
las respuestas. No creo que eso tenga nada que ver con la “Nueva
Era”. Creo que tiene que ver con un aspecto de los seres humanos
que no quiere hacer el esfuerzo necesario. Fundamentalmente somos criaturas
perezosas y la dependencia de los gurúes, es una manifestación
de nuestra pereza.
Nick
Campion: Hay algo más que tú dices
sobre la Era de Acuario en uno de los seminarios de los Planetas Exteriores
y su Ciclos.[12]
Alguien te preguntó cuando comenzaba la Era de Acuario y tú dijiste. “Por
lo que yo sé la Era de Acuario comenzó el jueves pasado”,
lo cual resume la ridícula necesidad de algunas personas de absoluta
certeza.
Liz Greene:
Sí bastante.
Nick
Campion: El miembro de la audiencia respondió: “No
puedo evitar sentirme decepcionado por lo que estás diciendo”.
Liz Greene:
Sí, me ocurre a menudo. Alguien siempre
se decepciona si no le doy la respuesta exacta. ¡Oh cielos!
Nick Campion:
También, puedes ser candidata a convertirte
en gurú.
Liz Greene:
Para mucha gente sí. Tengo clientes
que intentan convertirme en uno y me desespero, porque sé desde
el principio que si alguien con esa mentalidad me pide que le interprete
su carta, se decepcionará con cualquier cosa que le diga, porque
no será “La Respuesta”. De hecho, trato de evitar ese
tipo de clientes.
Nick
Campion: ¿Puedes saberlo de antemano?
Liz Greene:
Normalmente sí. Presentan un cierto
matiz. Si les pregunto por teléfono, “¿Por qué quieres
hacerte la carta?” Lo percibo enseguida. A veces, está bien,
pero la mayoría de las veces si alguien busca a un gurú,
realmente la astrología no se los dará. Buscan una deidad
paternal que les haga sentirse seguros y a salvo y les dé todas
las respuestas para no volver a sentir miedo nunca más. Aunque siento
mucha compasión por la gente que está en ese estado, porque
todos lo atravesamos de alguna manera, tratarlo no pertenece al campo de
la astrología. La comprensión que ofrece la astrología
pasa por otro lado. Apunta a “Siga adelante. Construya una vida y
trabaje en ello”. Esta no es justamente una respuesta cósmica.
Cualquier astrólogo que brinde ese tipo de respuestas, probablemente,
no hace su trabajo de una forma muy realista.
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4
© 2001
Nicholas Campion - all rights reserved
Nick Campion fue Presidente de la Asociación
Astrológica de Gran Bretaña. Estudia astrología
desde principios de los 70 y ha enseñando esta asignatura
desde 1980 en el Instituto Camden de Londres, la Facultad de Estudios
Astrológicos y más recientemente, en la Universidad
Kepler. Actualmente, cursa un posgrado en el Departamento de Estudios
de las Religiones en la Universidad de Bath Spa, Inglaterra. Nick
obtuvo el premio Marc Edmund Jones en 1992, el Premio George Antares
en 1994 y el premio Spica 1999 a la Excelencia Profesional. Entre
sus libros figuran Mundane Astrology(Astrología Mundana) y
The Book of World Horoscopes(El Libro de los Horóscopos del
Mundo). Existe información disponible sobre sus libros en
su página web: www.nickcampion.com
[8]
Liz Greene, Relaciones Humanas, Un enfoque psicológico de la Astrología,
Ediciones Urano, Barcelona, 1992.
[10]
Liz Greene, Astrology for Lovers, London: Unwin, 1986, p. 119.
[11]
Liz Greene, Neptuno. Ediciones Urano, 2000.
[12]
Liz Greene, Los Planetas Exteriores y sus Ciclos. Editorial Barath, Madrid,
1988.
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