La Astrología es una forma de imaginación que surge a partir de la
naturaleza y tiene una relevancia directa en la vida diaria. Es una poesía
aplicada, una visión de la vida en la tierra estimulada por movimientos en
el cielo, que puede llevarnos a niveles de autoconocimiento que ningún
otro sistema de símbolos e imágenes puede lograr.
[1]
A través de años de estar impartiendo cursos de introducción a la
astrología, con frecuencia me he preguntado por qué, hoy en día, con todos
los conocimientos de que disponemos, tantos de nosotros seguimos
sintiéndonos atraídos hacia la astrología. Cuando pregunto a un nuevo
grupo de estudiantes qué fue lo que los trajo hasta aquí en este momento
de sus vidas, con frecuencia tengo la impresión de que ellos no eligieron
sino que fueron elegidos por la astrología. Con no poca frecuencia escucho
a estudiantes decir que han estado interesados en la astrología desde hace
años y que, de alguna manera, se han estado resistiendo a ella durante
años, pero que se dieron cuenta de que, finalmente, ese interés no los
abandonaría. Y es así que eventualmente nos hallamos formando parte de una
clase, sin saber a ciencia cierta qué significado tendrá para nosotros, si
acaso llega a tener alguno, o hasta dónde nos llevará, porque algo dentro
nuestro ha decidido que es tiempo de aprender.
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El Libro impreso
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"Mapping the Psyche" por
Clare Martin
es una transcripción del primer trimestre de un curso de
introducción a la astrología dictado para el
Centro de Astrología Psicológica
. En este primero de tres volúmenes, son presentados los
pilares fundamentales del lenguaje astrológico. El lector es llevado en un
viaje fascinante a través del sistema solar, los antiguos dioses
planetarios, y las energías y motivaciones simbolizadas por sus
equivalentes astrológicos; así como a través de los signos del zodíaco, de
sus elementos y cualidades, y de los modos en que cada diferente planeta
se expresa a través de ellos. El simbolismo alquímico es incluído como un
mapa paralelo al viaje individual. El libro está bellamente ilustrado, y
merece ser leído tanto por el principiante como por el estudiante más
avanzado en astrología.
Mapeando la Psique
, por Clare Martin
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Acerca de la Autora
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Estas clases son para ese 'algo' dentro de nosotros en lo que
gradualmente he llegado a pensar como en una especie de llamado chamánico.
¿Podrá ser que los astrólogos sean realmente 'elegidos en su rol por los
espíritus del universo'?
[2]
Sin duda, muchos de nosotros hemos experimentado las clásicas
señales del llamado chamánico: que la astrología se nos viene encima a
pesar de nosotros mismos; que con frecuencia intentamos evitar asumir un
compromiso con la astrología, por la muy buena razón de que la astrología
es una vocación demandante que sentimos que cambiará nuestras vidas para
siempre; que al volvernos mediadores entre diferentes universos, con un
pie en otro mundo, ya no podremos vivir totalmente en este. Finalmente,
que la astrología no es una técnica sino una iniciación a una forma de
vida tal que, a causa de su misteriosa familiaridad, con frecuencia es
sentida como un retorno a casa.
La Astrología es 'un conocimiento de tipo previsor, una
aprehensión de los misterios más profundos de la naturaleza y del
individuo, un conocimiento transformador que sólo puede ser adquirido a
través de un aprendizaje que está lejos de ser sólo intelectual.'
[3]
La Astrología y la Astrología Psicológica son difíciles de definir
con precisión. Quizás la astrología puede ser mejor descripta como un
lenguaje mítico y mágico y –como con todos los lenguajes- cada astrólogo
desarrollará su propia forma de interpretar y comunicar su significado.
Este curso recurre ante todo a la obra de Carl Jung, que nos ha legado un
vocabulario particular que nos permite restituir a la astrología al que
creemos que es su legítimo lugar, como uno de los cuatro pilares del
esoterismo occidental, junto con la cábala, la alquimia y la magia.
[4]
En las tradiciones esotéricas, el universo es percibido
como
'un todo orgánico, vivo y sagrado, en donde todas las cosas se
entretejen en una única red cósmica, en la cual todos los órdenes
manifiestos y no manifiestos de la vida están relacionados, porque todos
participan de la santidad de la fuente original.'
[5]
Para los astrólogos psicológicos la relación entre astrología y
alquimia parece ser particularmente significativa. Históricamente, estas
ciencias gemelas no sólo han estado fuertemente ligadas entre sí, sino que
han sido inseparables. Los alquimistas eran gente pragmática, y su enfoque
es útil para al astrólogo psicológico ya que alienta nuestra participación
activa y nuestro compromiso personal con la carta natal. En otras
palabras, hay un trabajo que hacer. La base de la alquimia es que la
naturaleza, y
la naturaleza humana
, no fueron creadas perfectas. En nuestro estado original, somos
'una confusión de espíritu, alma y cuerpo', inconscientes de nosotros
mismos en alto grado y, por consiguiente, según Jung, sólo capaces de un
funcionamiento colectivo. La carta astrológica natal será la misma durante
toda nuestra vida. No existe ninguna garantía de que el día de nuestra
muerte seremos más centrados, evolucionados o concientes que cuando
nacimos. En nuestro estado natural vivimos bajo el dominio, en ocasiones
tiránico, de los planetas. Pero qué hacemos con nuestra carta natal y cómo
elegimos vivirla, eso depende de nosotros. Un enfoque psicológico atenta
contra nuestro estado natural al servicio del desarrollo de la conciencia.
Los alquimistas trabajaban deliberadamente en contra del orden natural de
las cosas ayudando a la naturaleza a hacer aquello que no podía lograr por
sí misma.
La naturaleza no produce nada que sea perfecto en sí mismo; el
hombre debe llevar las cosas a su perfección –a este trabajo se le
denomina 'alquimia'... Las cosas son creadas y puestas en nuestras manos,
pero no con la forma última que les es propia... En la semilla se
encuentran, desde el principio, el propósito y la función que le son
inherentes... Pues alquimia significa: completar algo que aún no ha sido
acabado; obtener el plomo a partir del mineral y transformarlo en aquello
para lo cual fue creado.
[6]
La alquimia es esencialmente optimista. 'El
opus alchemicum
no sólo cambia, perfecciona o redime a la Naturaleza, sino que
además lleva la naturaleza humana a la perfección
.'
[7]
Tal como el alquimista y el mago, el astrólogo psicológico
participa activamente en un diálogo con la naturaleza. Un enfoque
psicológico no se diferencia de la 'obra maestra' o
magnum opus
de los alquimistas. Ambas suponen una cuidadosa y deliberada
cooperación en la tarea de crear conciencia. No se trata de una opción
sencilla pues implica prolongados períodos de autoanálisis, el coraje para
confrontar e integrar nuestra propia oscuridad oculta, reconocer nuestra
mojigatería, nuestra actitud defensiva y nuestros temores más profundos, y
la decisión de hacernos responsables de nosotros mismos, más que
contentarnos con vivir cual víctimas pasivas de lo que imaginamos que es
nuestro 'destino' predeterminado.
El proceso de diferenciación psicológica no es una tarea fácil;
requiere de la tenacidad y la paciencia del alquimista, quien debe
purificar el cuerpo de toda superficialidad en el calor implacable del
crisol.
[8]
La ilusión de que todos nuestros problemas son causados por
fuerzas ajenas o el que sean atribuídos, por ejemplo, a nuestras cartas
natales, llega a su fin cuando comenzamos a retirar nuestras proyecciones
y a mirar las cosas desde adentro. El proceso de
individuación
, de 'trabajar deliberadamente en contra del orden natural de las
cosas', lleva a la creación de lo que Jung diera en llamar el 'sí-mismo',
una estructura interna que nos proporciona un 'sentimiento de pisar tierra
firme, un territorio de eternidad interior que ni siquiera la muerte podrá
tocar'.
[9]
La magnum opus tenía dos objetivos: 'el rescate del alma humana y
la salvación del cosmos'.
[10]
Esto significa que, más allá de lo pequeños y poco importantes que
puedan parecernos nuestros esfuerzos individuales, no obstante estaremos
desempeñando nuestro propio pequeño rol ayudando a la naturaleza a hacer
aquello que es incapaz de hacer por sí misma:
Una vez que, en principio, una visión de la vida como un todo
orgánico es aceptada, la humanidad deviene de alguna manera cocreadora
junto con la naturaleza, en tanto sea capaz de fomentar, ignorar o
destruir su identidad con ella, pues la continuidad de la existencia de la
naturaleza depende, en última instancia, del tipo de conciencia que
logremos crear en este sentido.
[11]
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